• Buscaban diversión y encontraron la muerte.
Ex agente del Estado d México y de la PGR, Luis Roberto Perezgil, detonó con su Glock 9 en diecisiete ocasiones. Tres personas mueren y una sobrevive al fingirse muerto.
En el departamento 1-A del edificio G-11 de Ciudad Satélite, se encontraban Fernando Rangel Blázquez, director en funciones en Transporte y Vialidad de Tlalnepantla, Omar Alberto Morales Patiño, ex agente judicial de Chiapas y ex agente de la PGR, Francisco Mejía Becerra, técnico judicial del Juzgado Cuarto Familiar adscrito a Ecatepec-Coacalco y Miguel ángel Mendoza Guevara, segundo subcomandante de la AFI en funciones.
Una primera versión es que Fernando Rangel llega al departamento de Perezgil alrededor de las cuatro de la mañana ya que según fuentes confidenciales, mencionan que Fernando Rangel estuvo en el restaurante “La Guadiana” en compañía de su esposa, de Julio Rodríguez (Director de Procesos Electorales del Partido Acción Nacional) quien también iba con su cónyuge y de dos parejas más.
A las tres de la mañana aproximadamente Rangel y sus acompañantes abandonan el restaurante, él en su afán de seguir divirtiéndose y después de que su esposa y las otras tres parejas no lo quieren acompañar, se dirige al departamento donde pasaría las últimas horas de su vida
Por fuentes cercanas a Francisco Mejía, se sabe que a la una de la mañana éste se encontraba en compañía de su madre, cuando recibe una llamada de Omar Alberto Morales, él único sobreviviente a la masacre, quien lo invita al restaurante Black & Black de Santa Mónica, Estado de México y en donde se cree que existieron algunas fricciones. Al salir de este lugar se dirigen al departamento de Roberto Perezgil.
En diversos medios de comunicación se dijo que los hechos habían sucedido a las ocho de la mañana, sin embargo una vecina de dicho departamento dice haber escuchado un ruido similar a varios cohetes alrededor de las cinco de la mañana.
Fernando Rangel, quien recibió dos tiros en la frente y tres en el pecho, salió positivo en alcohol, al igual que Francisco Mejía quien recibió seis balazos. Aún no se sabe si Omar Alberto Morales consumía alcohol y cocaína al igual que Perezgil y Mendoza, sólo se conoce que fingió durante más de veinte minutos estar muerto y así logró permanecer con vida.
De acuerdo con las primeras y escasas declaraciones del único sobreviviente, se conoce que Miguel Ángel Mendoza y Perezgil tenían problemas, al parecer por las deudas económicas que el subcomandante de la AFI mantenía con el agresor.
También informó que Luis Roberto Perezgil se mató después una pequeña plática con su esposa, quien arribó al departamento luego de que éste le llamó.
Existe información omisa en la investigación del caso, ya que fuentes confidenciales, mencionan que hay personalidades políticas a quiénes se les pidió no dar ningún tipo de información o entrevista. Dicha petición fue un recado que les mandó el actual presidente municipal de Tlalnepantla, Ulises Ramírez, con el objetivo de cuidar su imagen.
Gerardo Ángeles, tiene relación con él, pues en alguna ocasión se le culpó de un accidente automovilístico con la finalidad de cuidar su imagen. Gerardo compartió algunos momentos con Fernando Rangel antes de su muerte y seguramente cuenta con información que ayudaría a esclarecer el caso.
Otra persona es Julio Rodríguez, aspirante a diputado federal o presidente municipal de Tlalnepantla, y a quien tampoco le conviene involucrarse en el caso para mantener una imagen limpia.
SaNtA
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Por:
Su-Heil Casas Vega
Lety Hass
* Contradicción entre los datos oficiales y la información manejada por algunos medios.
Debido a la magnitud que ha tenido la masacre del pasado sábado 15 de octubre del año en curso en Ciudad Satélite, lugar en el que se reunieron policías judiciales y funcionaros del Estado de México, ha dado lugar a diversas especulaciones, en donde los testimonios así como las primeras versiones han ido variando y por ende han puesto en duda la veracidad de las pruebas presentadas.
De acuerdo a dos fuentes allegadas a Fernando Rangel Blázquez y Francisco Mejía Becerra, ejecutados durante esa trágica noche, detallan información relevante que se ha omitido en el esclarecimiento de este caso. Dichas fuentes decidieron proporcionar datos, debido a que la información oficial asentada en las actas de defunción difieren de lo que diversos medios de comunicación han dado a conocer en torno al c aso.
Algunos señalan que este grupo de cinco personas llevaban 18 horas continuas de juerga, consumiendo estupefacientes y alcohol, sin embargo existen pruebas y testigos de que entre 3 y4 horas previas al acribillamiento, Fernando Rangel Blázquez y Francisco Mejía Becerra aún no se encontraban en el sitio donde perdieron la vida.
Por un lado, Rangel Blázquez había cenado junto con su esposa y 3 parejas más en el restaurante Guadiana, aproximadamente 3 horas antes de su deceso. Estaba acompañado por Julio Rodríguez, secretario de Procesos Electorales del Estado de México; Gerardo Ángeles, ex-director de Seguridad Pública Municipal de Tlalnepantla de Baz; Luis y sus respectivas parejas.
El grupo se reunió poco antes de las 10 p.m., hasta que fueron obligados abandonar el establecimiento alrededor de las 3 a.m. Ante la negativa de sus acompañantes para continuar conviviendo, Rangel decidió acudir al Edificio G11 ubicado en Circunvalación Poniente, donde estaban reunidos Omar Alberto Morales Patiño, ex–agente judicial de Chiapas y de la PGR; Francisco Mejía Becerra, técnico judicial del Juzgado Cuarto Familiar adscrito a Ecatepec–Coacalco y Luis Roberto Pérezgil, ex–agente judicial del Estado de México y de la PGR.
Por otro lado, allegados a Mejía Becerra aseguran que salió de su hogar después de la 1 a.m., tras recibir una invitación vía telefónica por parte de Omar Morales Patiño para acudir al restaurante Black & Black. Durante su estancia en dicho lugar, se presume que bajo los efectos de sustancias nocivas, surgieron rencillas entre Morales Patiño y Pérezgil. Tras retirarse del restaurante, el singular grupo se dirigió al departamento 1-A ubicado en Satélite, en donde momentos después Rangel Blázquez se les uniría para continuar con la fiesta.
Entre los datos que difieren de la información oficial y la publicada, se encuentra el consumo de cocaína por parte de todos los asistentes. Sin embargo, las pruebas toxicológicas realizadas en la autopsia demuestran que al menos Fernando Rangel y Francisco Mejía solo habían consumido alcohol.
Como resultado del previo enfrentamiento suscitado en el Black & Black y la influencia de las sustancias tóxicas, se dice que Pérezgil disparó en repetidas ocasiones a sus acompañantes con una Glock 9 milímetros de origen austriaco. Este dato resulta curioso, ya que el tipo de arma registrada por el Ejército Nacional y proporcionada a los agentes judiciales es la Pietro Beretta.
Cabe señalar que durante el tiroteo cada uno de los occisos recibió diversos disparos, mientras que las actas de defunción demuestran un determinado número de tiros en cada cuerpo, en los medios se maneja una cantidad menor de descargas. Por ejemplo, por razones desconocidas y hasta turbias, se ha omitido el séptimo disparo que Mejía Becerra recibió en la parte posterior de la cabeza, lo que hubiera hecho que el cuerpo cayera boca abajo, sin embargo en las fotos aparece sobre su espalda. A esto los expertos en balística sustentan que algunos cuerpos fueron movidos de la escena del crimen.
Mientras que la mayoría de las victimas recibió más de un tiro, Omar Alberto Morales Patiño, único sobreviviente de la masacre, recibió un solo disparo en el brazo derecho que le rozó la cabeza.
Morales Patiño afirmó que durante la ejecución de sus acompañantes, permaneció inmóvil, fingiendo estar muerto hasta la llegada de la policía.
La estrecha relación que existe entre Alfonso Navarrete Prida, Procurador de Justicia Estatal del Estado de México, y Omar Morales, pone en duda la declaración de este último, así como la precipitada resolución que dio el Procurador respecto al caso.
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