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La Coctelera

comunicatec

28 Noviembre 2005

¿Por qué se omite información trascendente?

Por:
Su-Heil Casas Vega
Lety Hass

* Contradicción entre los datos oficiales y la información manejada por algunos medios.

Debido a la magnitud que ha tenido la masacre del pasado sábado 15 de octubre del año en curso en Ciudad Satélite, lugar en el que se reunieron policías judiciales y funcionaros del Estado de México, ha dado lugar a diversas especulaciones, en donde los testimonios así como las primeras versiones han ido variando y por ende han puesto en duda la veracidad de las pruebas presentadas.

De acuerdo a dos fuentes allegadas a Fernando Rangel Blázquez y Francisco Mejía Becerra, ejecutados durante esa trágica noche, detallan información relevante que se ha omitido en el esclarecimiento de este caso. Dichas fuentes decidieron proporcionar datos, debido a que la información oficial asentada en las actas de defunción difieren de lo que diversos medios de comunicación han dado a conocer en torno al c aso.

Algunos señalan que este grupo de cinco personas llevaban 18 horas continuas de juerga, consumiendo estupefacientes y alcohol, sin embargo existen pruebas y testigos de que entre 3 y4 horas previas al acribillamiento, Fernando Rangel Blázquez y Francisco Mejía Becerra aún no se encontraban en el sitio donde perdieron la vida.

Por un lado, Rangel Blázquez había cenado junto con su esposa y 3 parejas más en el restaurante Guadiana, aproximadamente 3 horas antes de su deceso. Estaba acompañado por Julio Rodríguez, secretario de Procesos Electorales del Estado de México; Gerardo Ángeles, ex-director de Seguridad Pública Municipal de Tlalnepantla de Baz; Luis y sus respectivas parejas.

El grupo se reunió poco antes de las 10 p.m., hasta que fueron obligados abandonar el establecimiento alrededor de las 3 a.m. Ante la negativa de sus acompañantes para continuar conviviendo, Rangel decidió acudir al Edificio G11 ubicado en Circunvalación Poniente, donde estaban reunidos Omar Alberto Morales Patiño, ex–agente judicial de Chiapas y de la PGR; Francisco Mejía Becerra, técnico judicial del Juzgado Cuarto Familiar adscrito a Ecatepec–Coacalco y Luis Roberto Pérezgil, ex–agente judicial del Estado de México y de la PGR.

Por otro lado, allegados a Mejía Becerra aseguran que salió de su hogar después de la 1 a.m., tras recibir una invitación vía telefónica por parte de Omar Morales Patiño para acudir al restaurante Black & Black. Durante su estancia en dicho lugar, se presume que bajo los efectos de sustancias nocivas, surgieron rencillas entre Morales Patiño y Pérezgil. Tras retirarse del restaurante, el singular grupo se dirigió al departamento 1-A ubicado en Satélite, en donde momentos después Rangel Blázquez se les uniría para continuar con la fiesta.

Entre los datos que difieren de la información oficial y la publicada, se encuentra el consumo de cocaína por parte de todos los asistentes. Sin embargo, las pruebas toxicológicas realizadas en la autopsia demuestran que al menos Fernando Rangel y Francisco Mejía solo habían consumido alcohol.

Como resultado del previo enfrentamiento suscitado en el Black & Black y la influencia de las sustancias tóxicas, se dice que Pérezgil disparó en repetidas ocasiones a sus acompañantes con una Glock 9 milímetros de origen austriaco. Este dato resulta curioso, ya que el tipo de arma registrada por el Ejército Nacional y proporcionada a los agentes judiciales es la Pietro Beretta.

Cabe señalar que durante el tiroteo cada uno de los occisos recibió diversos disparos, mientras que las actas de defunción demuestran un determinado número de tiros en cada cuerpo, en los medios se maneja una cantidad menor de descargas. Por ejemplo, por razones desconocidas y hasta turbias, se ha omitido el séptimo disparo que Mejía Becerra recibió en la parte posterior de la cabeza, lo que hubiera hecho que el cuerpo cayera boca abajo, sin embargo en las fotos aparece sobre su espalda. A esto los expertos en balística sustentan que algunos cuerpos fueron movidos de la escena del crimen.

Mientras que la mayoría de las victimas recibió más de un tiro, Omar Alberto Morales Patiño, único sobreviviente de la masacre, recibió un solo disparo en el brazo derecho que le rozó la cabeza.

Morales Patiño afirmó que durante la ejecución de sus acompañantes, permaneció inmóvil, fingiendo estar muerto hasta la llegada de la policía.

La estrecha relación que existe entre Alfonso Navarrete Prida, Procurador de Justicia Estatal del Estado de México, y Omar Morales, pone en duda la declaración de este último, así como la precipitada resolución que dio el Procurador respecto al caso.

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