Apasionado de las ciencias exactas y la música clásica, Héctor Vega y Gonzáles con 72 años de edad y con una vida “mal que bien vivida”, considera que ésta es la mejor época de toda su existencia.
Nacido el 21 de enero de 1933, el profesor Vega y Gonzáles reconoce que a pesar de que tuvo una infancia llena de limitaciones materiales se describe como un niño al que nunca le falto lo básico, “el cariño de mi abuelita y mi mamá” quienes procuraban para él y para su hermana el alimento diario.
Tras haber pasado por una juventud que hoy describe como incierta y triste, a los 44 años ingresó en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México y más tarde en la Facultad de Ciencias, pero por la difícil situación en a que se encontraba tuvo que abandonar los estudios.
- ¿Por qué dejaste de estudiar?
HV: Bueno, me salí de estudiar porque tenía mis hijos, mi familia y trabajaba de obrero, se ganaba muy poco. Me partía a la mitad y tenía yo que ir a las dos cosas. Tenía muchas ganas de estudiar pero me levantaba muy temprano al taller.”
- ¿En que año ingresas al magisterio?
HV: Al magisterio entré justamente en 1967 pero obtuve mi titulo hasta 1990 y me titule como Licenciado en Pedagogía con Especialidad en Matemáticas.
- ¿Cómo fue tu juventud?
HV: Pues tuve cosas buenas, cosas malas, inquietudes… cosas propias de la juventud que trata uno de ir sorteando, creo que quería escaparme. Recuerdo que ya cuando tenía cierta preparación me metía a las pulquerías, me ponía un sombrero y me dejaba la barba y entraba a querer platicar con esos que hablan así como orale ñero, hay los vidrios, yes mi planilla y todo eso. Un día me pegaron un guantón, un joven que estaba allí, yo creo que le caí gordo y me dio un golpe. Es lo menos que pude haber sacado, había quienes traían navajas y lastimaban seriamente a la gente. Andaba mal, anduve en cabarets, en el baile…
- ¿Te consideras feliz ahora?
HV: El hombre más feliz, no creo que haya nadie más feliz en la tierra. Mi preocupación son mis hijos, si ellos están bien yo estoy bien. Lo que más quiero en la vida son a mis 6 hijos y mis nietos. Es el regalo más grande que Dios me ha dado en la vida. Yo veo mis cosas malas y digo pero que hice de bueno, por que me premia Dios, es un regalo, una cosa insólita. Allí estriba mi felicidad.

Su-Heil